Perros guías: los “otros” ojos.

Gracias a la predisposición doméstica que tienen los perros, éstos han sido entrenados para ayudar a las personas que presentan distintas discapacidades o enfermedades, en mayor medida para guiar a las personas que presentan ceguera parcial o total.

Para los ciegos los perros son una herramienta viva que les ofrecen independencia y libertad para realizar distintas actividades dentro y fuera de la casa, tales como ir de compras o caminar por la calle las cuales no pueden ser fácilmente efectuadas con la ayuda de un bastón.

Debido a que no todos los perros pueden ser "perros guía", las organizaciones dedicadas a ello requieren de seleccionar y entrenar a los canes adecuados desde que son cachorros y por lo tanto su adquisición puede ser difícil para quien los necesite.

El proceso para educar a un perro guía es el siguiente: después de que el cachorro ha estado un corto tiempo con la madre, es entregado a una familia la cual que se compromete a realizar cierto tipo de actividades con el perro, como sacarlo a pasear y llevarlo a lugares donde haya mucha gente para que se acostumbre a estar en lugares muy concurridos; después de un año, el futuro perro guía ingresa a una escuela de capacitación donde recibe un entrenamiento básico, aprendiendo a responder a órdenes simples, como las palabras “si”, “no” y “vamos”. Después de otro año más pasa a realizar un entrenamiento específico en el cual realiza tareas de guía. Y luego viene una breve etapa de adaptación a su amo, y para comienzar a trabajar la como perro guía-ciego.

Si una persona ha logrado adquirir un perro con estas cualidades se enfrenta con la terrible realidad  de que no puede accesar a todos los lugares junto con un perro y es algo que se debe tomar en cuenta.

En resumen ellos brindan una gran labor de acompañar a quienes más lo necesitan.


FUENTE: Universal Pet

Los ojos más famosos de National Geographic

El fotógrafo Steve McCurry de la National Geographic se adentró en el medio oriente logrando captar una de las imágenes más representativas de esa época que fue publicada en la portada de esta prestigiada revista en junio de 1985.

La foto era la de una niña afgana de la etnia pashtún quien se vio obligada a huir de Afganistán rumbo a Pakistán hacia un campo de refugiados donde fue fotografiada, y que por su rostro con expresivos ojos verdes, transmitían una serie de acontecimientos que allí sucedían y que el mundo necesitaba conocer.

Sin embargo, nadie sabía del nombre ni del paradero de la niña, cuando en el 2001 su imagen volvió a ser portada en la edición especial de la National Gographic.

Motivado por conocer más sobre su historia, el mismo hombre que la fotografió realizó una búsqueda que duró 17 años, localizando en enero del 2002 a la misma niña convertida en una mujer de 30 años cuyo nombre es Sharbat Gula.

Para encontrarla, Steve McCurry fue ayudado por tecnología del FBI con lo cual coincidió en un 99.9% el reconocimiento facial y la comparación del iris de la mujer con la fotografía.

Muchos años después de ser fotografiada por primera vez, se enteró que sus ojos se habían vuelto famosos y su historia fue contada en la edición de marzo de 2003 de esta misma revista y en un documental realizado para la televisión titulado "Niña desaparecida: misterio resuelto".

Se creó en su honor un fondo especial de ayuda al desarrollo de oportunidades educativas para las niñas y mujeres afganas, auspiciada por National Geographic.


 
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